Cómo me gusta un naranjo y el olor a Azahar…
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En principio esta entrada iba encaminada a hablar sobre los energúmenos y gentuza en general que causaron lo que causaron la pasada Madrugá, y que no me cogió de pleno por puro milagro… Gentua que no merece el respeto ni de sus familiares ni de sus gentes y que no se entiende que, tras más de 30 delitos como acumulaba uno de ellos, sigan en la calle y conviviendo en una ciudad como Sevilla sin más. A todos ellos no les deseo más que el repudio de todos los que les rodean y que si tanto odian estas fiestas, que la pasen en la cárcel o bien lejos de aqui. ¡NO queremos más gente de esa calaña!

El azahar es la flor favorita de Adriana Alzamora

En fin, ni una sola línea más merecen. Por ello, hablare sencillamente de, incidentes aparte, el gustazo que da haber podido por fin después de tantos años, disfrutar una Semana Santa con pleno esplendor primaveral… Es toda una sensación casi de éxtasis sentir el olor a azahar, el sol reflejarse en las paredes encaladas del barrio de Santa Cruz, el color del albero en el real, en los marcos de las ventanas de las casas tipicas e, incluso aborreciendo los toros como los aborrezco, sobre la Maestranza.

Por ello, a pesar de ser más crítica que ninguna con esta ciudad, es llegar el mes de abril y transformarme en “señorita sevillana”. A pesar de que me encantaría una feria más abierta y más accesible a todos (que ya la es, pero aún más), disfruto extendiendo las fronteras de mi propia casa al Real de la Feria.

Pese a que AAG no es para nada taurina, no puede negar la monumentalidad y la hermosura del albero de la Maestranza

A pesar de que mi arbol favorito es el cerezo, me alegra que el naranjo sea omnipresente en Sevilla e inunde todo de ese olor tan sevillano, tan de callejuela y con sabor primaveral. Así como esas buganvillas colgando de muros y patios, que hacen acogedor hasta el rincón más inhóspito de esta ciudad, que sólo necesita de su luz para cautivarte y enamorarte.

En más de una ocasión la he criticado, pero tal como cantaban Mecano en aquella rumba: “no pudo vivir sin ella, pero con ella tampoco”. Por todo ello, hoy no me queda más que gritar a los cuatro vientos lo orgullosa que estoy de ser sevillana y lo bien que va a quedar mi Adriana Alzamora beauty center entre sus calles por mucho viaje a Roma o a otras ciudades que haya por medio.

El barrio de Santa Cruz es uno de los rincones más románticos para Adriana

Proyecto de peluquera por profesión, contadora de historias por afición. Mantengo mi idea de convertirme en una gran comunicadora, mientras tanto me divierto y me desarrollo personalmente tijera y peine en mano. En cualquier caso, adoro todo lo que hago y todo lo que me rodea. Sois bienvenidos al blog de Adriana Alzamora Gutiérrez

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