La Noche en Blanco: ¿De verdad es para tanto?
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No me juzguéis precipitadamente por el título de este post: la Noche en Blanco es una propuesta preciosa y deseo cada año que llegue este día para no tener que pensar en otro plan que en el de disfrutar de los mejores rincones de mi Sevilla a la luz de la luna.

Entonces, ¿por qué indico que no es para tanto? Lo que no es para tanto es que se tengan que formar largas colas para disfrutar de un magnífico museo como es el de Bellas Artes, que jamás me cansaré de visitarlo, cuando el resto del año sobrevive a base de excursiones escolares.

Lo que no es para tanto es que una persona que lleva viviendo 40 años en esta ciudad y que se da golpes en el pecho con lo sevillano que es, aún no haya tenido las santas narices de subir a la Giralda… ¿Y de quién es culpa todo esto? No de estos sevillanos, sino de unas políticas culturales que convierten en fechas remarcadas en el calendario eventos como este y dejan desnudos de planes el resto de días del año.

Los sevillanos han demostrado en esta y en multitud de ocasiones que responden adecuadamente y positivamente  a cualquier tipo de estímulo cultural al que se les exponga, ya sea un concierto de música barroca o una exhibición de arte contemporáneo. ¿Por qué no se hacen más Noches en Blanco y tiene que ser una organización de ciudadanos y no una entidad pública quienes la organicen y promueva?

En fin, que me enervo y pierde el sentido esta publicación, y no es otra que la de no perder la ocasión de participar en esta maravilla de edición en la que pude disfrutar una vez más de los tesoros de mi Sevilla.

Dudaba mucho entre ir al Museo de Bellas Artes, ir a la recién inaugurada capilla de San Luís de los Franceses (y que estoy deseando ver… ¡qué maravilla de iglesia!, pero temo las grandes colas así que para otra ocasión) o al Archivo de Indias, que de noche y con esos pasillos tendría que tener un aspecto Harry Potter exquisito…

El lugar favoritísimo de Adriana Alzamora en Sevilla

Finalmente me decidí por el combo Museo Arqueológico – Museo de Artes y Costumbres, así poder matar dos pájaros de un tiro y disfrutar de la que para mi es sin duda la mejor postal de Sevilla.

Allí viví una anécdota graciosísima con la guía del Museo de Artes y Costumbres… y es que entramos Ari, Majo y yo y vemos que la guía lleva en su cartelito de la chaqueta los apellidos «Alzamora Gutierrez». Imaginaros la casualidad, que como no es grande Sevilla, que coincidan dos apellidos no tan comunes como Alzamora Gutiérrez, que vale que Gutiérrez si, pero ¿Alzamora?

En fin, al final la chiquilla se llamaba Bea y no se pudo conseguir el pleno al quince de que también fuera una Adriana Alzamora Gutiérrez, pero el momento nos sirvió para reirnos un rato y conocerla un poco mejor, que la mujer se volcó en cuerpo y alma con nosotras y con todos los que allí estábamos en esta mágica noche.

Proyecto de peluquera por profesión, contadora de historias por afición. Mantengo mi idea de convertirme en una gran comunicadora, mientras tanto me divierto y me desarrollo personalmente tijera y peine en mano. En cualquier caso, adoro todo lo que hago y todo lo que me rodea. Sois bienvenidos al blog de Adriana Alzamora Gutiérrez

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